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Por Jacob Morales · 12 min de lectura

Hormona de la felicidad: cuál es y la forma de activarla que casi nadie usa

La hormona de la felicidad más citada es la serotonina, aunque en realidad se habla de cuatro: dopamina, serotonina, endorfinas y oxitocina. Cada una produce una sensación distinta. Hay formas conocidas de activarlas, y hay una que casi nadie busca y que la ciencia lleva veinte años midiendo.

Cuál es la hormona de la felicidad

La hormona de la felicidad que más se menciona es la serotonina, porque regula el estado de ánimo. Pero si te quedas con un solo nombre te pierdes la mitad de la historia. Lo que llamamos felicidad mezcla varias sensaciones: las ganas de ir por algo, la calma, el alivio y la cercanía con otra persona. Cada una depende de una sustancia distinta.

Por eso en psicología y en divulgación se habla de cuatro. Saber cuál es cuál te sirve para algo práctico: entender por qué ciertas cosas te hacen sentir bien cinco minutos y otras te dejan algo que dura.

Las 4 hormonas de la felicidad

Las cuatro hormonas de la felicidad son la dopamina, la serotonina, las endorfinas y la oxitocina.

Dopamina: la del “quiero más”

La dopamina es la sustancia de la motivación. Se activa cuando esperas una recompensa, más que cuando la recibes. Es lo que sientes cuando suena una notificación, antes de saber qué dice. Por eso engancha: te empuja a buscar, y lo que encuentras casi nunca está a la altura de lo que esperabas.

Serotonina: la de la calma

La serotonina regula el estado de ánimo, el sueño y el apetito. Se asocia con la sensación de estar bien sin necesitar nada más. Un dato que sorprende: la mayor parte de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino, aunque la que influye en tu ánimo es la del cerebro.

Endorfinas: las que alivian el dolor

Las endorfinas son los analgésicos naturales del cuerpo. Se liberan con el ejercicio intenso, la risa y el dolor. Producen alivio y, a veces, euforia. La famosa “euforia del corredor” se les atribuyó durante décadas, y la investigación más reciente sugiere que otras sustancias, los endocannabinoides, también participan.

Oxitocina: la del vínculo

La oxitocina participa en el parto, la lactancia y el contacto físico. Se asocia con la confianza y la cercanía con otra persona. Es la más sobrevendida de las cuatro: más abajo verás por qué. Oxitocina

HormonaQué sientesQué la activaCuánto dura
DopaminaGanas, anticipaciónLo nuevo, lo que promete recompensaPoco: pide más
SerotoninaCalma, ánimo estableLuz del sol, sueño, ejercicioMás estable
EndorfinasAlivio, euforiaEjercicio intenso, risaMinutos a horas
OxitocinaCercanía, confianzaContacto, vínculoDepende del vínculo

¿Son hormonas o neurotransmisores?

Las cuatro funcionan de las dos maneras, en distinto grado. Una hormona viaja por la sangre. Un neurotransmisor pasa señales entre neuronas. En el cerebro, donde se juega tu ánimo, la dopamina, la serotonina y las endorfinas actúan sobre todo como neurotransmisores. La oxitocina es las dos cosas a la vez.

Decirles “hormonas de la felicidad” es una simplificación útil. Sirve para entenderlas, siempre que recuerdes que ninguna funciona sola ni produce felicidad por sí misma.

Cómo activar la hormona de la felicidad

Para activar las hormonas de la felicidad, lo que más respaldo tiene es el ejercicio, la luz del sol, dormir bien, el contacto físico y la risa. Funcionan. Vale la pena saber qué hace cada una.

Ejercicio

El ejercicio libera endorfinas y mejora el ánimo de forma consistente. No hace falta un maratón: caminar a buen ritmo ya se nota. El efecto dura lo que dura la sesión y un rato después.

Sol y sueño

La luz del sol se asocia con más producción de serotonina, y el sueño la regula. Por eso una semana durmiendo mal se siente en el ánimo antes que en el cuerpo.

Alimentos que ayudan (y el mito del chocolate)

Algunos alimentos tienen triptófano, la materia prima de la serotonina: huevo, plátano, lácteos, frutos secos. Su efecto sobre el ánimo es indirecto y pequeño. El chocolate tiene fama de activar la hormona de la felicidad. Lo que sientes viene sobre todo del placer de comerlo: las sustancias que contiene están en cantidades demasiado pequeñas para cambiar tu química de forma notable.

Contacto físico y risa

Un abrazo largo, una caricia o reírte con alguien liberan oxitocina y endorfinas. Aquí aparece algo que conviene notar: las vías más fuertes de esta lista necesitan a otra persona.

Por qué el bienestar que compras dura tan poco

El bienestar que compras dura poco porque el cerebro se acostumbra. La psicología lo llama adaptación hedónica: lo que hoy te alegra, mañana es normal, y pasado mañana necesitas más para sentir lo mismo.

Lo ves todos los días. El dulce después de comer. El video que lleva a otro video. La compra que esperaste una semana y que a los tres días ya está en un cajón. Todo eso funciona, y por eso lo repites. Lo que no hace es quedarse.

Yo probé casi todo lo que se vende para “resetear” la química del cerebro: ayunos de dopamina, agua helada, levantarme a las cinco. Algunas cosas ayudaban un par de días. Ninguna me explicó por qué, terminado el efecto, volvía al mismo lugar con ganas de más.

La pregunta útil deja de ser qué te hace sentir bien. Pasa a ser qué te hace sentir bien sin pedirte más cada vez.

La forma de activarlas que casi nadie busca: dar

La vía que casi nadie busca para activar el circuito de recompensa del cerebro es dar. Tiene nombre desde 1988, cuando el investigador Allan Luks describió el helper’s high: la euforia del que ayuda. Quienes hacían voluntariado contaban un subidón justo después de ayudar y, más tarde, una calma que duraba.

Una encuesta no prueba mucho. Lo interesante es lo que se encontró después, cuando se empezó a medir.

Lo que se vio en el escáner

En 2006, el equipo de Jorge Moll escaneó el cerebro de personas mientras decidían si donar dinero a causas reales. Donar activó el sistema de recompensa, la misma zona que se enciende cuando recibes dinero.

Un año después, William Harbaugh y su equipo hicieron algo más fino (Science, 2007). Parte del dinero de cada participante iba a un banco de alimentos: a veces como un impuesto obligatorio, a veces porque la persona lo decidía. En los dos casos se activaron zonas de recompensa. Cuando la persona elegía dar, la activación fue mayor.

Esto te dice algo concreto: tu cerebro registra lo que otro gana gracias a ti como algo que también ganas tú. Y lo registra con más fuerza cuando lo eliges.

Gastar en otros te alegra más que gastar en ti

En 2008, Elizabeth Dunn, Lara Aknin y Michael Norton dieron a un grupo de personas un sobre con 5 o 20 dólares y una instrucción para ese mismo día: gastarlo en ellas mismas o en otra persona (Science). Al final del día, quienes lo gastaron en otros estaban más contentos. La cantidad no marcó la diferencia.

Antes del experimento, otro grupo predijo lo contrario: que gastar en uno mismo y tener 20 dólares haría más feliz. Esa es la parte que más enseña. La mayoría apuesta por la vía que menos le funciona.

Pasa en casi todas las culturas

En 2013, Aknin y su equipo analizaron datos de 136 países. En la mayoría, quienes habían donado dinero el último mes reportaban más satisfacción con su vida, en países ricos y en países pobres. En 2012 habían visto algo parecido en niños de menos de dos años: se mostraban más contentos al regalar una golosina que al recibirla, sobre todo cuando la golosina era suya.

El placer al que el cerebro tarda en acostumbrarse

Aquí está lo que conecta con la sección anterior. En 2019, Ed O’Brien y Samantha Kassirer le dieron a un grupo 5 dólares diarios durante cinco días (Psychological Science). Unos los gastaban en sí mismos. Otros, en otra persona, la misma cada día. La felicidad de quienes gastaban en sí mismos bajó día tras día. La de quienes daban se mantuvo.

Repitieron la prueba con un juego en línea de diez rondas, donde cada participante se quedaba lo que ganaba o lo donaba. El resultado fue en la misma dirección.

La adaptación hedónica existe para casi todo. Con dar, según estos datos, va más lenta.

Lo que la ciencia todavía no sabe

Lo que la ciencia todavía no sabe es qué sustancias, exactamente, produce dar en tu cerebro. Los estudios de escáner miden actividad en zonas asociadas a la recompensa. No miden dopamina ni oxitocina directamente, y tampoco miden felicidad. La explicación química del helper’s high se infiere a partir de esas zonas.

Hay más límites que vale la pena conocer:

Esto importa por una razón práctica. Si das esperando un subidón garantizado, te vas a decepcionar. Lo que muestran los datos es más sobrio y más útil: en promedio, en casi todas las culturas, dar deja algo que gastar en ti deja menos.

Dar por ti: por qué está bien que sea egoísta

Dar por ti está bien, porque el altruismo contiene al egoísmo. Mucha gente se frena aquí: si me hace sentir bien, ¿sigue siendo bueno? ¿No es una forma disfrazada de pensar en mí?

Mira lo que pasa en el escáner de Harbaugh. Tu cerebro no separa con claridad lo que ganas tú de lo que gana el otro por ti. Cuando das, recibes en el mismo momento. Dar y recibir ocurren a la vez. → Dar y recibir

Lo que llamamos egoísmo suele ser una forma corta de buscar tu bienestar: tomar para ti y quedarte ahí. El altruismo es la forma larga. Pasa por otra persona y vuelve. → Egoísmo

Puedes dar sin vivirlo como un deber. Basta con que, la próxima vez que busques sentirte bien, sepas que tienes una vía más. → Generosidad

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la hormona de la felicidad y el amor?

La hormona asociada a la felicidad y el amor es la oxitocina, porque participa en el vínculo y el contacto físico. Su fama de “molécula del amor” exagera lo que la evidencia muestra.

¿El chocolate activa la hormona de la felicidad?

El chocolate te hace sentir bien sobre todo por el placer de comerlo. Las sustancias que contiene están en cantidades demasiado pequeñas para cambiar tu química cerebral de forma notable.

¿Existen pastillas para la hormona de la felicidad?

Algunos medicamentos actúan sobre la serotonina, como ciertos antidepresivos, y solo deben tomarse con receta. Si sientes que tu ánimo está bajo de forma constante, lo indicado es consultar a un profesional de la salud.

¿El cortisol es la hormona de la felicidad?

El cortisol es la hormona del estrés. Te prepara para responder a una amenaza. Cuando se mantiene alto mucho tiempo, empeora el ánimo y el sueño.

¿Son 3, 4 o 5 hormonas de la felicidad?

La lista más aceptada tiene cuatro: dopamina, serotonina, endorfinas y oxitocina. Algunas fuentes dejan fuera una o suman otras, como los endocannabinoides. Ninguna lista es oficial.

¿Cómo aumentar la serotonina rápidamente?

No hay una forma rápida y comprobada de aumentar la serotonina. Lo que más respaldo tiene es sostenido: luz del sol, ejercicio regular y dormir bien.


La próxima vez que tengas cinco minutos y ganas de sentirte mejor, vas a tener a mano el teléfono, la alacena y una persona a la que podrías darle algo. Ya sabes qué hace cada uno.


Jacob Morales estudió por qué elegimos lo que nos daña sabiendo lo que cuesta. En el camino encontró que dar es una de las pocas cosas que llenan sin pedir más. → Sobre mí

Fuentes