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Por Jacob Morales · 9 min de lectura

Egoísmo: qué es y por qué el altruismo lo contiene

El egoísmo es la tendencia a poner el propio interés por encima del de los demás, sin cuidarse de lo que eso les cuesta. Desde hace siglos se discute si es un defecto, una virtud o simplemente lo que somos. Esa discusión suele partir de una idea que vale la pena revisar: que pensar en ti y pensar en otros son dos caminos que se separan.

Qué es el egoísmo

El egoísmo es el amor a uno mismo cuando se vuelve excesivo. La Real Academia lo define como el “inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás”. La palabra se forma con el latín ego, “yo”, y el sufijo -ismo.

La definición tiene dos partes. La primera habla de medida: inmoderado, excesivo, desmedidamente. La segunda habla del otro: sin cuidarse del de los demás. Quererte y atender tus intereses entra en la vida normal de cualquiera. El egoísmo aparece cuando ese interés ocupa todo el espacio y deja de ver a quien está al lado.

Si buscas cómo es una persona egoísta y cómo reconocer el patrón en ti, eso está en otra página. → Egoísta: qué es y cómo saber si lo eres

Tipos de egoísmo

Los filósofos distinguen dos tipos principales de egoísmo: el psicológico, que describe cómo actuamos, y el ético, que dice cómo deberíamos actuar. Se confunden a menudo, y la diferencia importa.

Egoísmo psicológico

El egoísmo psicológico sostiene que todo lo que hacemos, incluso ayudar, lo hacemos en el fondo por interés propio. Describe la naturaleza humana, sin recomendar nada.

Thomas Hobbes, el filósofo inglés del siglo XVII, es el nombre que más se asocia a esta idea. Su biógrafo John Aubrey cuenta que un día Hobbes le dio una limosna a un mendigo. Alguien le preguntó si lo habría hecho de no ser por el mandato de Cristo. Hobbes respondió que lo hizo porque ver la miseria de aquel hombre le dolía, y darle algo aliviaba ese dolor. Ayudó al otro para sentirse mejor él.

En 1726, el obispo Joseph Butler encontró un hueco en ese razonamiento. Para que ayudar te dé placer, primero tiene que importarte el otro. Nadie siente alivio al ayudar a alguien que le es indiferente. El placer llega después del interés por el otro, y no al revés. Esa objeción sigue en pie casi trescientos años después, y es el punto de partida de esta web.

Egoísmo ético

El egoísmo ético sostiene que lo correcto es actuar según el propio interés. Ya no describe lo que hacemos: lo recomienda.

Su defensora más conocida es la escritora Ayn Rand. En La virtud del egoísmo (1964) argumentó que cada persona debe vivir para sí misma, sin sacrificarse por otros ni pedir que otros se sacrifiquen por ella. Para Rand, el altruismo entendido como sacrificio era el verdadero problema moral. Antes que ella, el alemán Max Stirner había llevado la idea más lejos en El único y su propiedad (1844).

Rand tiene algo de razón en una cosa: el sacrificio que te vacía no le sirve a nadie. Lo que su planteamiento no considera es lo que pasa en ti cuando das sin que te obliguen. Ahí es donde la ciencia, como verás abajo, tiene algo que decir.

Ejemplos de egoísmo

Estos son ejemplos de egoísmo de la vida diaria:

En todos se repite lo mismo: alguien obtiene algo y otro paga el costo sin haberlo elegido. Ese costo para el otro es lo que distingue el egoísmo de simplemente ocuparte de ti.

De la autoestima al egoísmo

La diferencia entre autoestima y egoísmo está en lo que le pasa al otro. La autoestima te permite cuidarte, poner límites y decir que no sin culpa. El egoísmo te lleva a cuidarte a costa de alguien más.

El psicoterapeuta argentino Jorge Bucay dedicó un libro a esa línea, De la autoestima al egoísmo. Su propuesta incomodó a muchos lectores: un cierto egoísmo, el de no vivir para complacer a otros, puede ser sano. Es una idea útil para quien se ha pasado la vida cediendo.

La pregunta que queda es qué haces con ese cuidado de ti una vez que lo tienes. Una autoestima sólida suele hacer más fácil dar, porque ya no das para que te quieran. Das porque tienes de dónde.

Por qué el altruismo contiene al egoísmo

El altruismo contiene al egoísmo porque cuando das, también recibes. Las dos cosas ocurren en el mismo momento.

Se suele pensar en el egoísmo y el altruismo como los extremos de una línea: en un lado estás tú, en el otro los demás, y cada paso hacia un lado te aleja del otro. Esa imagen tiene un problema. Supone que lo que le das a alguien es algo que dejas de tener.

Piensa en la última vez que ayudaste a alguien de verdad, sin que te lo pidieran y sin esperar nada. Probablemente te sentiste mejor después. Lo que hiciste vale lo mismo, y además muestra que tu bienestar y el del otro no estaban tan separados como parecía.

El egoísmo busca recibir y para eso toma. Se queda con algo, y ese algo se gasta. El altruismo da, y en el mismo gesto recibe algo que el egoísmo no consigue: la satisfacción de que tu vida le llegó a otra persona. Por eso el altruismo te deja seguir pensando en ti, con una forma de pensar en ti que incluye a otros y, por eso mismo, llega más lejos. → Dar y recibir

Lo que dice la ciencia: el “brillo cálido” de dar

La ciencia ha encontrado que dar produce una satisfacción propia, que los economistas llaman warm glow o “brillo cálido”. El término lo propuso el economista James Andreoni en 1990 para explicar por qué la gente dona aunque su aporte individual cambie poco: dar se siente bien por sí mismo.

En 2007, un equipo de la Universidad de Oregon lo vio en el cerebro. Cuando las personas donaban dinero a un banco de alimentos, se activaban las mismas zonas de recompensa que cuando lo recibían. La activación era mayor cuando donar era una decisión propia que cuando era obligatorio, como un impuesto (Harbaugh, Mayr y Burghart).

Butler tenía razón en algo que la neurociencia confirma a su manera: para que dar se sienta bien, el otro tiene que importarte. Ese placer se debilita cuando das por obligación o para que te vean. → Hormona de la felicidad: cuál es y la forma de activarla que casi nadie usa

Vale una advertencia. Que se active una zona de recompensa no prueba que la persona sea más feliz, y estos estudios se hicieron sobre todo con estudiantes de países ricos. Lo que sí sugieren es que, en el cerebro, dar y recibir pasan por circuitos que se superponen. → Generosidad

Frases sobre el egoísmo

Estas son frases sobre el egoísmo con su autor y su fuente:

“Por más egoísta que se suponga al hombre, hay evidentemente en su naturaleza algunos principios que lo hacen interesarse por la suerte de otros, y que le hacen necesaria la felicidad de ellos, aunque no obtenga de ella nada más que el placer de verla.” Adam Smith, Teoría de los sentimientos morales (1759)

Smith es conocido como el padre de la economía del interés propio. Su primer libro empieza con esta frase.

“El egoísmo no consiste en vivir como uno quiere, sino en pedir a los demás que vivan como uno quiere.” Oscar Wilde, El alma del hombre bajo el socialismo (1891)

Wilde mueve el problema de lugar: el egoísmo está en lo que le exiges al otro.

“Lo hice porque me dolía ver su miseria, y darle algo me alivia.” Thomas Hobbes, según John Aubrey, Vidas breves (siglo XVII)

Hobbes quería mostrar que ayudar es egoísta. Sin querer, mostró que el dolor del otro también le dolía a él.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre egoísmo y egocentrismo?

El egoísmo es poner tu interés por encima del de los demás. El egocentrismo es ver el mundo desde ti, como si fueras el centro de todo, a menudo sin darte cuenta. Un niño pequeño es egocéntrico porque todavía no sabe ponerse en el lugar del otro, y eso no lo hace egoísta.

¿El egoísmo es un antivalor?

Sí, en la educación en valores el egoísmo suele presentarse como un antivalor, opuesto a la solidaridad, la generosidad y el altruismo. Rand y Bucay ofrecen otra lectura, cada uno a su modo: ocuparse de uno mismo tiene un lugar legítimo.

¿Cuál es el antónimo de egoísmo?

El antónimo de egoísmo es altruismo: procurar el bien de otros aun cuando te cuesta. También se usan generosidad y desprendimiento. → Altruismo: qué es y por qué dar te hace más feliz que recibir

¿Se puede dejar de ser egoísta?

Sí, el egoísmo se reduce con la práctica, porque se parece más a un hábito que a un rasgo fijo. Funciona mejor notar lo que recibes cuando das que obligarte a dar. → Egoísta: qué es y cómo saber si lo eres


Hobbes le dio una moneda al mendigo para dejar de sentir su dolor. Lo que no explicó es por qué el dolor de un desconocido le dolía tanto. Quizá la respuesta esté en lo que sientes tú la próxima vez que tengas algo para dar.


Jacob Morales estudió por qué elegimos lo que nos daña sabiendo lo que cuesta. En el camino encontró que dar es una de las pocas cosas que llenan sin pedir más. → Sobre mí

Fuentes