Dar y recibir: por qué ocurren al mismo tiempo
Dar y recibir parecen dos momentos distintos: primero uno da, después recibe, o al revés. Mirados de cerca, ocurren a la vez. Cuando das, algo llega a ti en ese mismo instante. Cuando recibes, también estás entregando algo, aunque no lo notes. Esta página trata de eso, y de lo que cambia cuando lo ves.
Qué significa dar y recibir
Dar y recibir es el intercambio que ocurre entre dos personas, o entre una persona y lo que la rodea, cuando algo pasa de una a otra. Puede ser dinero, tiempo, atención, cariño o un favor.
Se suele pensar como una balanza: lo que das sale de ti, lo que recibes entra. Si das más de lo que recibes, pierdes. Si recibes más de lo que das, ganas. Esa imagen sirve para las cuentas del banco. Para casi todo lo demás, se queda corta.
Dar y recibir ocurren a la vez
Dar y recibir ocurren en el mismo momento, y la diferencia está en dónde pones la atención. Cuando das, tu atención está en el acto de dar. Cuando recibes, está en el acto de recibir. Lo otro sigue pasando, aunque no lo mires.
Piensa en la última vez que le diste un regalo a alguien que querías y lo viste abrirlo. ¿En qué momento recibiste tú? Probablemente mientras lo abría.
La ciencia encuentra algo parecido. Cuando una persona dona dinero por decisión propia, en su cerebro se activan las mismas zonas de recompensa que cuando recibe dinero (Harbaugh, Mayr y Burghart, 2007). En el circuito que registra lo que ganas, dar y recibir pasan por el mismo lugar.
El filósofo Martin Buber lo dijo de otra forma en Yo y tú (1923): “El ser humano se hace yo en el tú”. Para Buber, nadie se encuentra a sí mismo solo. Lo que eres se forma en la relación con otro. Por eso verte como algo separado de los demás tiene algo de ilusión: estás en intercambio constante con lo que te rodea, lo notes o no.
Las cuatro preguntas de dar y recibir
Hay cuatro preguntas que muestran cómo funciona el intercambio. Ninguna tiene una respuesta buena y otra mala. En las cuatro se da y se recibe a la vez. Lo que cambia es qué das, qué recibes y cuánto te dura.
¿Qué das cuando recibes de forma egoísta?
Cuando recibes de forma egoísta, das tu momento presente. Abres el video porque se siente bien. Te comes el dulce aunque sabes que te cae mal. Te quedas con la última porción. En cada caso estás recibiendo algo: un placer real, que existe.
Y en ese mismo acto estás entregando tu atención, tu tiempo, el único momento que tienes. Se lo das a algo que dura minutos y que mañana te va a pedir más. Verlo te deja saber qué está pasando cuando eliges.
¿Qué recibes cuando das de forma egoísta?
Cuando das de forma egoísta, recibes lo que buscabas: el reconocimiento, la foto, el favor que ahora te deben. Y el otro recibe lo que le diste, aunque tu razón haya sido otra. La ayuda sigue sirviendo.
Lo que se pierde es otra cosa. En el estudio de Oregon, la activación en el cerebro fue mayor cuando la persona elegía donar que cuando el dinero se le cobraba como un impuesto (Harbaugh y colegas, 2007). Y en niños de 20 meses, recibir un premio por ayudar hizo que después ayudaran menos (Warneken y Tomasello, 2008). Cuando das para obtener algo, eso que obtienes ocupa el lugar de lo que habrías recibido al dar.
¿Qué das cuando recibes de forma altruista?
Cuando recibes de forma altruista, le das al otro la experiencia de dar. Recibir bien también es un acto hacia alguien.
Tu madre te sirve un plato que cocinó para ti. Puedes comerlo rápido, mirando el teléfono, porque es lo de siempre. O puedes sentarte, probarlo, mirarla y decirle que está bueno. En el segundo caso recibes lo mismo, y además le devuelves algo que no se compra: que su gesto llegó.
Mucha gente sabe dar y no sabe recibir. Rechaza la ayuda, devuelve el favor de inmediato, se incomoda con un regalo. Sin querer, le quita al otro la parte que le tocaba.
¿Qué recibes cuando das de forma altruista?
Cuando das de forma altruista, recibes algo que dura más que lo que se compra. Las personas que gastan dinero en otros terminan el día más contentas que quienes lo gastan en sí mismas (Dunn, Aknin y Norton, 2008). Y en un experimento, la alegría de dar se desgastó más despacio que la de recibir cuando se repetía día tras día (O’Brien y Kassirer, 2019). → Generosidad
Recibes también algo más difícil de medir: la experiencia de que tu vida le llega a otro. Lo que haces sale de ti y tiene un efecto fuera. Esa experiencia es la que el egoísmo, por cómo funciona, no alcanza a darte. → Hormona de la felicidad: cuál es y la forma de activarla que casi nadie usa
Dar todo y no recibir nada
Cuando sientes que das todo y no recibes nada, suele pasar una de dos cosas. Puede que estés dando a alguien que solo toma, o puede que estés dando de una forma que te vacía.
En el primer caso, la relación está desequilibrada y vale la pena verlo con claridad. Hay personas que reciben sin devolver nada, y seguir dando a quien solo toma te agota. Poner un límite ahí cuida la relación, y también te cuida a ti.
En el segundo caso, la pregunta es desde dónde das. Si das para que te quieran, para que no se vayan o porque no sabes decir que no, lo que esperas a cambio es tan grande que es difícil que un gesto del otro alcance. Cuando das porque quieres, sin necesitar la respuesta, la sensación de vacío suele cambiar.
Si esa sensación de dar sin recibir se volvió constante y te pesa en el día a día, vale la pena hablarlo con un profesional de la salud mental.
El amor es dar y recibir
En el amor, dar y recibir se vuelven más visibles porque hay más en juego. Una relación donde uno solo da y otro solo recibe se desgasta. Una relación donde los dos llevan la cuenta también.
Lo que funciona se parece más a lo que describe esta página: los dos dan, los dos reciben, y en buena parte de los casos no se nota quién está haciendo qué. Cuando cuidas a tu pareja enferma, estás dando. Y también estás recibiendo la cercanía, la confianza, el saber que estás ahí. Cuando ella te deja cuidarla, te está dando eso.
Dar y recibir según Adam Grant
Dar y recibir es el título en español del libro de Adam Grant (Give and Take, 2013). Grant divide a las personas en tres tipos según cómo se mueven en el trabajo:
- Dadores: ayudan sin calcular qué van a obtener.
- Tomadores: buscan obtener más de lo que dan.
- Compensadores: dan en la medida en que reciben, y llevan la cuenta.
Su hallazgo más citado es que los dadores están tanto entre los que peor les va como entre los que mejor les va. Los que se hunden dan a todos sin límites. Los que prosperan dan mucho y también cuidan sus propios intereses: eligen a quién y cuándo. Grant llega, desde la psicología del trabajo, a una idea parecida a la de esta página: dar bien incluye pensar en ti.
¿De qué te sirve saber esto?
Saber que dar y recibir ocurren a la vez te sirve para ver qué estás entregando cuando crees que solo recibes, y qué estás recibiendo cuando crees que solo das.
La pregunta de siempre es “¿cuánto me cuesta dar?”. Esta otra sirve más: “¿qué estoy recibiendo en este momento, y a cambio de qué?”. El video que abres, el favor que haces, el plato que te sirven: en cada uno hay un intercambio. Puedes elegir en cuál pones tu atención.
Tu mente tiende a ir hacia lo que recibe. Por eso se inclina a tomar. El cambio ocurre cuando ya no hace falta mirar lo que recibes, porque notaste que al dar ya está llegando. → Egoísmo: qué es y por qué el altruismo lo contiene
Preguntas frecuentes
¿Es mejor dar que recibir?
Dar suele dejar un bienestar más duradero que recibir, según varios estudios. Las dos cosas son necesarias, y ocurren juntas: quien solo sabe dar le quita al otro la oportunidad de hacerlo.
¿Qué significa dar sin esperar nada a cambio?
Dar sin esperar nada a cambio significa ayudar sin que tu gesto dependa de lo que el otro haga después. Recibir algo vas a recibirlo igual. La diferencia es que no lo necesitas para dar.
¿Cómo aprender a recibir?
Para aprender a recibir, empieza por aceptar sin devolver de inmediato. Cuando alguien te ayude o te regale algo, quédate con eso un momento y agradécelo. Notar lo que sientes al recibir también es parte del intercambio.
Esta tarde vas a dar algo y vas a recibir algo, aunque no lo planees. Quizá esta vez notes en qué momento ocurrió cada cosa.
Jacob Morales estudió por qué elegimos lo que nos daña sabiendo lo que cuesta. En el camino encontró que dar es una de las pocas cosas que llenan sin pedir más. → Sobre mí
Fuentes
- Buber, M. (1923). Ich und Du. Insel. (En español: Yo y tú.)
- Dunn, E. W., Aknin, L. B., y Norton, M. I. (2008). Spending money on others promotes happiness. Science, 319(5870), 1687–1688.
- Grant, A. (2013). Give and Take: A Revolutionary Approach to Success. Viking. (En español: Dar y recibir.)
- Harbaugh, W. T., Mayr, U., y Burghart, D. R. (2007). Neural responses to taxation and voluntary giving reveal motives for charitable donations. Science, 316(5831), 1622–1625.
- O’Brien, E., y Kassirer, S. (2019). People are slow to adapt to the warm glow of giving. Psychological Science, 30(2), 193–204.
- Warneken, F., y Tomasello, M. (2008). Extrinsic rewards undermine altruistic tendencies in 20-month-olds. Developmental Psychology, 44(6), 1785–1788.