Egoísta: qué es y cómo saber si lo eres
Egoísta es la persona que pone su propio interés por encima del de los demás, incluso cuando eso perjudica a otros. Casi todo el mundo ha usado la palabra contra alguien, y casi todo el mundo la ha escuchado dirigida a sí mismo. Las dos experiencias enseñan cosas distintas.
Qué significa egoísta
Egoísta significa que actúa pensando sobre todo en sí mismo y poco en los demás. Viene del latín ego, “yo”. La Real Academia lo define como quien tiene egoísmo: un “inmoderado y excesivo amor a sí mismo”, que hace atender desmedidamente al propio interés sin cuidarse del de los demás.
Fíjate en las palabras de esa definición: inmoderado, excesivo, desmedido. El problema que señala el diccionario está en la medida. Ocuparte de ti es necesario. Lo que se vuelve egoísmo es ocuparte solo de ti, y a costa de otros.
Características de una persona egoísta
Las características de una persona egoísta suelen ser estas:
- Las conversaciones vuelven a ella. Cuentas algo tuyo y a los dos minutos están hablando de lo suyo.
- Pide más de lo que da. Recuerda los favores que le debes y olvida los que te debe.
- Le cuesta ceder. El plan, el restaurante, la película: casi siempre termina siendo lo que ella quería.
- Aparece cuando necesita algo. Y desaparece cuando lo necesitas tú.
- Le incomoda el éxito ajeno. Le cuesta alegrarse por lo que otros consiguen.
- Se justifica rápido. Casi siempre tiene una razón para que esta vez le toque a ella.
Ninguna de estas señales, por sí sola, define a alguien. Todos hemos tenido días así. La palabra empieza a describir algo real cuando el patrón se repite durante meses y en varias relaciones a la vez.
Cómo saber si eres egoísta
Para saber si eres egoísta, mira lo que haces cuando lo que quieres choca con lo que necesita otro. Las intenciones no sirven de mucho aquí: todos nos vemos más generosos de lo que somos. Lo que cuenta es lo que hiciste.
Algunas preguntas que ayudan:
- La última vez que alguien cercano te pidió ayuda y te costaba darla, ¿qué hiciste?
- En tus relaciones, ¿quién suele adaptarse a quién?
- ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por alguien sin que te lo pidiera?
- Si le preguntaras a tu pareja o a tu mejor amigo, ¿qué te dirían?
Si te hiciste estas preguntas, vale la pena notar algo: quien de verdad no se preocupa por los demás rara vez se pregunta si es egoísta. Que te importe la respuesta ya dice algo de ti.
“No seas egoísta”: lo que hay detrás de esa frase
“No seas egoísta” es una de las primeras frases morales que escucha un niño, casi siempre cuando no quiere prestar un juguete. Funciona como una orden: deja de pensar en ti.
El problema es lo que enseña sin querer. Presenta pensar en ti y pensar en otros como dos cosas que compiten, donde una tiene que perder. El niño aprende que compartir es renunciar. Y crece con la idea de que dar es una forma de perder, algo que se hace por obligación o por miedo a quedar mal.
Un estudio de 2012 con niños de menos de dos años mostró algo distinto. Los niños se mostraban más contentos cuando regalaban una golosina que cuando la recibían, y más todavía cuando la golosina era suya (Aknin, Hamlin y Dunn). Antes de que nadie les dijera “no seas egoísta”, dar ya les hacía bien.
Egoísta en la pareja y en la familia
Una persona egoísta en la pareja es la que convierte la relación en algo que gira alrededor de sus necesidades. Tus planes se cancelan cuando aparecen los suyos. Tus problemas son exageraciones y los suyos son urgencias. Lo que das se vuelve lo esperado y lo que da se vuelve un favor.
En la familia el patrón se parece, con una diferencia: suele durar años y se reparte en roles. Un hermano pide y otro resuelve. Un padre espera que todos se adapten a su humor.
Si vives algo así, dos cosas ayudan. La primera, nombrar lo concreto (“cancelaste tres veces este mes”) en lugar de la etiqueta (“eres un egoísta”): la etiqueta se defiende, lo concreto se puede discutir. La segunda, mirar qué estás dando tú y por qué. A veces quien da sin parar también está evitando algo.
Egoísmo sano: cuándo pensar en ti está bien
El egoísmo sano es ocuparte de tus necesidades sin pasar por encima de las de otros. Dormir lo suficiente, decir que no a un favor que no puedes cargar, irte de una relación que te hace daño. Desde fuera puede parecer egoísmo, y es lo que te deja con fuerzas para dar después.
La línea está en el costo para el otro. Pensar en ti está bien. Hacerlo de forma que otro pague el precio sin haberlo elegido es lo que la palabra egoísta describe.
¿A quién sirves cuando crees que solo te sirves a ti?
Cuando crees que solo te sirves a ti, a veces estás sirviendo a algo que te consume. Te comes el dulce porque se siente rico. Abres el video porque lo mereces después del día que tuviste. Te quedas con la última porción. Todo eso es tomar para ti.
Y en ese momento estás dando algo: tu atención, tu tiempo, tu momento presente. Se lo das a un placer que dura minutos y que mañana te va a pedir más. El egoísmo promete que vas a recibir. Lo que no dice es todo lo que entregas para lograrlo.
Para salir de ahí no necesitas olvidarte de ti. Te basta con notar que dar y recibir ocurren a la vez. Cuando ayudas a alguien, tu cerebro registra lo que gana el otro como algo que también ganas tú. Eso se vio en los escáneres: donar activa las mismas zonas de recompensa que recibir dinero (Harbaugh, Mayr y Burghart, 2007). El egoísmo toma para sí y se queda ahí. El altruismo pasa por otra persona y vuelve. → Egoísmo: qué es y por qué el altruismo lo contiene · Dar y recibir
¿Somos egoístas por naturaleza?
La ciencia no ha resuelto si somos egoístas por naturaleza, y los intentos de responderlo muestran lo difícil que es.
En 2012, David Rand, Joshua Greene y Martin Nowak publicaron en Nature un estudio que se volvió famoso. Cuando las personas tenían que decidir rápido, cooperaban más. Cuando tenían tiempo para pensar, se quedaban con más dinero. La conclusión parecía clara: lo intuitivo es dar, y el egoísmo se calcula.
En 2017, veintiún laboratorios repitieron el experimento con el mismo diseño. El efecto desapareció: decidir rápido o despacio no cambió cuánto daba la gente (Bouwmeester y colegas).
Lo que sí se sostiene es más modesto. Hay personas que dan mucho y personas que dan poco. La misma persona da distinto según el día, el cansancio y con quién está. Y en casi todas las culturas, quienes dan reportan estar más satisfechos con su vida. Richard Dawkins escribió El gen egoísta (1976) para explicar cómo genes “egoístas” pueden producir animales que cooperan. El título se recuerda más que el argumento.
Preguntas frecuentes
Sinónimos de egoísta
Los sinónimos más usados de egoísta son egocéntrico, interesado, individualista, mezquino y ególatra. Tienen matices: el egocéntrico se pone en el centro de todo, el interesado actúa esperando algo a cambio y el ególatra se admira a sí mismo.
¿Cuál es el antónimo de egoísta?
El antónimo de egoísta es altruista: quien procura el bien de otros aun cuando le cuesta. También se usan generoso y desprendido. → Altruista
¿Ser egoísta es malo?
Ser egoísta hace daño cuando otros pagan el precio de lo que eliges para ti. Ocuparte de tus necesidades es necesario. El problema aparece cuando solo hay espacio para las tuyas.
¿Egoísta y narcisista son lo mismo?
Egoísta y narcisista se parecen, y tienen una diferencia importante. Egoísta describe una forma de actuar. El trastorno narcisista de la personalidad es un diagnóstico clínico, con un patrón mucho más rígido de grandiosidad y falta de empatía. Si una relación te está haciendo daño de forma constante, vale la pena hablarlo con un profesional de la salud mental.
¿Egoísta lleva tilde?
Sí, egoísta lleva tilde en la í: e-go-ís-ta. La tilde marca que la i se pronuncia separada de la o. Lo mismo pasa con egoísmo.
Si llegaste aquí porque alguien te llamó egoísta, o porque piensas que alguien lo es, la palabra te dice poco. Lo que dice más es lo que hiciste la última vez que tuviste algo para dar, y lo que sentiste después.
Jacob Morales estudió por qué elegimos lo que nos daña sabiendo lo que cuesta. En el camino encontró que dar es una de las pocas cosas que llenan sin pedir más. → Sobre mí
Fuentes
- Aknin, L. B., Hamlin, J. K., y Dunn, E. W. (2012). Giving leads to happiness in young children. PLoS ONE, 7(6), e39211.
- Bouwmeester, S., Verkoeijen, P. P. J. L., Aczel, B., et al. (2017). Registered Replication Report: Rand, Greene, and Nowak (2012). Perspectives on Psychological Science, 12(3), 527–542.
- Dawkins, R. (1976). The Selfish Gene. Oxford University Press.
- Harbaugh, W. T., Mayr, U., y Burghart, D. R. (2007). Neural responses to taxation and voluntary giving reveal motives for charitable donations. Science, 316(5831), 1622–1625.
- Rand, D. G., Greene, J. D., y Nowak, M. A. (2012). Spontaneous giving and calculated greed. Nature, 489, 427–430.